Estatutos de columbario

Columbario

COLUMBARIO FE Y ESPERANZA CASTRENSE
SANTA MARÍA DE LA DEHESA

La Iglesia Católica permite la cremación como opción válida de sepultura. Con la Instrucción Piam et constantem (5-julio-1963) estableció que la cremación no es «contraria a ninguna verdad natural o sobrenatural» y que no se les negaran los sacramentos y los funerales a los que habían solicitado ser cremados, siempre que esta opción no obedezca a la «negación de los dogmas cristianos o por odio contra la religión católica y la Iglesia».

La Congregación para la doctrina de la fe (Santa Sede) en el documento Ad resurgendum cum Chisto, firmado por el Papa Francisco el 15 de agosto de 2016, establece que “si por razones legítimas se opta por la cremación del cadáver, las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado… en una iglesia…”. También decreta que “no está permitida la conservación de las cenizas en el hogar… No sea permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos”.
A este fin responde la creación del “Columbario Parroquial Fe y Esperanza Castrense de la Parroquia Castrense Santa María de la Dehesa”, cuya normativa se recoge en este documento.

Artículo 1º.- Objeto.

1.1. Este Columbario, que goza de la consideración de lugar sagrado (c. 1205 ss CIC), tendrá como único fin el depósito de restos cremados humanos de los feligreses de la Parroquia Castrense Santa María de la Dehesa y fieles del Arzobispado Castrense de España en el momento de su fallecimiento y previa solicitud formal de la concesión del derecho funerario.

1.2. La facultad de depositar los restos cremados, bien en una urna funeraria, bien en el cinerario comunitario, se adquiere por la concesión de derecho funerario. Será titular del derecho funerario la persona legitimada para solicitar la concesión.

1.3. En el Columbario no se podrán recibir las cenizas de aquellos difuntos a los que les hayan sido negadas las exequias eclesiásticas por los supuestos del canon 1184, §1 del Código de Derecho Canónico.

Artículo 2º.- Características.

2.1. El Columbario Parroquial consta de 163 lóculis de los que:
a) 149 lóculis de 30 x 25 x 50 cm. con capacidad para dos urnas.
b) 7 lóculis de 60 x 30 x 50 cm. con capacidad para cuatro urnas.
c) 7 lóculis de 82 x 30x 50 cm con capacidad para seis urnas.
d) Un depósito comunitario de cenizas de 70 x 70 x 100 cm, con una capacidad volumétrica para cremaciones, susceptibles de ser ampliados según las necesidades.

2.2. La medida de las urnas no podrá sobrepasa en ningún caso los 22 x 18 cm.

2.3. De los 163 lóculis se reservan un total de 50 para que, previo visto bueno del Párroco y del Consejo, puedan ser depositados los restos cremados de quienes a su fallecimiento tengan la condición de feligrés, con sujeción a lo establecido en el artículo 4.

2.4. En el depósito comunitario podrán ser depositados los restos cremados de quien a su fallecimiento tenga la condición de feligrés, con sujeción a lo establecido en el artículo 4.

2.5. Cada lóculi tendrá una descripción alfanumérica de manera que por medio de los libros-registro sea posible la identificación inequívoca de los restos cremados depositados en el mismo. Igualmente quedarán debidamente registrados en el libro correspondiente los restos cremados del depósito comunitario.

2.6. El Columbario consta de una lápida memorial comunitaria donde se inscribirán los nombres, fecha de nacimiento y defunción de los fieles difuntos cuyos restos cremados son depositados en el mismo.

Artículo 3º.- Competencias.

3.1. Compete a la Parroquia:
a) La organización, conservación y acondicionamiento del Columbario y su servicio, de modo que siempre se guarde el debido respeto a los restos cremados y a la memoria de los fíeles difuntos, así como el decoro propio del lugar sagrado en el que se custodian.
b) La concesión y otorgamiento del correspondiente derecho funerario, tanto sobre los lóculis dobles o familiares como sobre el cinerario comunitario, así como expedir los títulos correspondientes.
c) La autorización para depositar restos cremados tanto en los lóculis como en el depósito comunitario.
d) La autorización para que los restos cremados contenidos en los lóculis sean depositados en el depósito comunitario, una vez transcurra el plazo de duración del derecho funerario temporal o se extinga este por otra causa antes de la expiración del plazo.
e) Establecer las cantidades que se devengarán por la concesión del derecho funerario, tanto de los lóculis como del depósito comunitario, de acuerdo con lo dispuesto en el Reglamento Diocesano de Columbarios del Arzobispado Castrense de España, así como la liquidación de las mismas. Las cantidades liquidadas deberán ingresarse en una cuenta cuyo destino será el sufragio de misas por el eterno descanso de los fieles, el mantenimiento del Columbario, del Templo y las distintas actividades pastorales.
f) La cumplimentación del Libro-Registro del Columbario.
g) La facultad de poder trasladar los restos depositados con carácter temporal y dentro del propio Templo, cuando lo exigieran causas de fuerza mayor y previa comunicación al Ilmo. Sr. Vicario General del Arzobispado Castrense de España.
h) El Ofrecimiento de la Santa Misa:
– Mensualmente hasta el primer aniversario.
– En el primer aniversario.
– Los últimos sábados de cada mes por todos los difuntos del columbario.
– Conmemoración de Fieles Difuntos a las 12:00 h. y del 2 al 10 novenario de los difuntos a las 19:00 h

3.2. Compete al titular de un derecho funerario:
a) La entrega de los restos cremados para que sean depositados en el lóculi sobre el que recae el derecho funerario.
b) La entrega de los restos cremados para que sean depositados en el depósito comunitario sobre el que recae el derecho funerario.
c) El abono de las cantidades que, de acuerdo con las presentes normas, le sean requeridas por la concesión del derecho funerario y por el mantenimiento del Columbario según cada uno de los casos previstos. (Anexo V)
d) Mantener actualizados los datos de contacto tales como domicilio, correo electrónico y número de teléfono. En caso de fallecimiento del titular del derecho funerario, este se subrogará durante el periodo de vigencia del mismo en el heredero testamentario o aquel a quien corresponda la sucesión intestada. En caso de existir varios herederos, la titularidad del derecho funerario será reconocida a favor del coheredero que por mayoría designen los restantes o, de no ser posible, al coheredero de menor edad que tenga cumplida la mayoría de edad.

Artículo 4.- Titular y concesión del derecho funerario.

4.1. Puede ser titular de derecho funerario cualquier persona familiar o allegada del feligrés fallecido.

4.2. Asimismo, serán titulares del derecho funerario la Parroquia Castrense Santa María de la Dehesa, en el supuesto de que el fallecido no cuenten con familiares directos o allegados y se estime conveniente su depósito. En estos supuestos los restos cremados serán depositados en el cinerario comunitario.

4.3. La concesión de derechos funerarios se ajustará al siguiente procedimiento:
a) Instancia del solicitante, una vez se haya producido el fallecimiento de la persona cuyos restos cremados vayan a ser depositados en el Columbario, solicitando la concesión del derecho funerario. Con la instancia se presentará copia del D.N.I. tanto del solicitante como del fallecido, así como certificado de defunción y de incineración del fallecido.
b) Firma del contrato de concesión del derecho funerario en el que se especificarán los datos de identidad correspondientes a la persona fallecida cuyos restos cremados vayan a ser depositados en el columbario.
c) Liquidación de las cantidades que correspondan.
d) Expedición del título correspondiente.

4.5. La entrega de la solicitud por los familiares o herederos del fallecido o, en su caso, por la Parroquia Castrense Santa María de la Dehesa, supondrá la aceptación de las condiciones fijadas en el Reglamento Diocesano de Columbarios del Arzobispado Castrense de España y de las presentes normas de uso, así como cuantas condiciones vengan exigidas por la normativa canónica y civil vigente en cada momento y en lo previsto en el Contrato de Concesión de Derechos Funerarios. (Anexo I)

4.6. Una vez depositados los restos cremados en el Columbario, no podrán ser retirados, bajo ningún concepto, ni siquiera por el titular del derecho funerario.

4.7. Dada la dimensión comunitaria del Columbario no se permitirá a los titulares de los derechos funerarios la ejecución de ningún tipo de obra en los lóculis ni en el recinto del Columbario. Asimismo, tampoco se permitirá la colocación de flores, velas o cualquier otro elemento decorativo. Cualquier ornamentación o decoración será de carácter comunitario y corresponderá a la Parroquia su ejecución.

Artículo 5º.- Duración del derecho funerario.

5.1. El derecho funerario será de carácter temporal o indefinido.
a) Son de carácter temporal aquellas concesiones cuyo tiempo de duración es de 30 años. Dicho plazo de duración se computará de fecha a fecha, siendo su inicio el del día de la firma del contrato de concesión del derecho funerario para los familiares y los dobles en el momento de completarse el lóculi.
Finalizado dicho plazo, podrá ser renovado el derecho por 30 años más, en tantas ocasiones como desee el titular, previo abono por el mismo de la cantidad vigente en ese momento. Transcurrido cualquiera de los plazos sin que fuera renovado el derecho, las cenizas depositadas en los lóculis pasarán con carácter definitivo al depósito comunitario.
b) Los depósitos realizados en el cinerario común tendrán carácter indefinido.

5.2. La falta de medios económicos no será óbice para que se depositen en el Columbario restos cremados de personas afectadas por estas Normas. En esos casos corresponderá a la Parroquia, una vez oída la opinión del Consejo Pastoral y de Cáritas Parroquial Castrense Santa María de la Dehesa, la decisión sobre los importes a abonar del derecho funerario.

5.3. Los derechos funerarios se consideran bienes fuera de comercio, por lo que no pueden ser objeto de enajenación, permuta o transacción ínter vivos de ninguna clase.

Artículo 6º.- Extinción del derecho funerario.

6.1. El derecho funerario se extingue, con reversión a la Parroquia el pleno dominio del lóculi funerario y sin que por ello tenga obligación alguna con el titular del derecho funerario o sus herederos, por:
a) Transcurso de 30 días desde la fecha de firma del contrato de concesión del derecho funerario sin que el titular de dicho derecho (o persona debidamente identificada y autorizada por dicho titular, o que actúe en representación suya) haya procedido a la entrega de los restos cremados de la persona indicada en el contrato suscrito.
b) Renuncia expresa y por escrito del titular, sin posible restitución del importe abonado.
c) En su caso, transcurridos diez años desde la clausura formal del Columbario.

6.2. La concesión temporal de los lóculis se extingue por el transcurso de los plazos indicados, conforme a lo estipulado en el art. 5. Cuando se produzca la extinción del derecho funerario, la Parroquia podrá disponer del lóculi correspondiente y proceder a trasladar los restos cremados al cinerario comunitario.

Artículo 7º.- Normas de utilización del Columbario.

7.1. Para hacer el depósito de los restos cremados el titular del derecho funerario deberá contactar con la Parroquia quien comunicará el día y la hora prevista para el depósito de los restos mortales en el lugar asignado en el Columbario siguiendo lo establecido en el apartado 3 del presente artículo.

7.2. Debido a las características del Columbario no se podrá celebrar ningún tipo de culto en el mismo. La visita al Columbario por parte de familiares y allegados de los difuntos cuyos restos cremados están en él depositados será consensuada con la Parroquia.

7.3. Antes de proceder al depósito de los restos en el Columbario, estos serán colocados sobre un ara ubicada en el columbario en la más estricta intimidad, procediéndose por el Párroco o, en su ausencia, por cualquier Sacerdote asistente, a rezar las oraciones y responso correspondientes según la liturgia de la Iglesia.

Artículo 8.- Responsabilidad de la Parroquia.

8.1. Ni la Parroquia ni el Arzobispado Castrense de España se hacen responsables de la pérdida de los restos cremados en caso de inundación, incendio, robo, estragos o desperfectos cometidos por un tercero o cualquier otra causa de fuerza mayor, sin que se pueda reclamar indemnización ni responsabilidad alguna.